28 julio 2008


DOOMSDAY:EL DÍA DEL JUICIO
(REVIEW)

En los albores de los ochenta el cine vivió una suerte de época dorada del subgénero postapocalíptico. Películas ambientadas en una distopía marcada por la reciente cultura punk-rock, el salvajismo y una acusada radicalización del Homo Homini Lupus. La mezcla entre tecnologías punta y falta de recursos necesarios para la supervivencia del hombre se daban la mano en películas donde el mundo era un lugar violento donde solo el más fuerte sobrevivía. De cada una de estas películas salían tres nuevas hijas bastardas que acompañaron de la mano a cintas como Mad Max, salvajes de la autopista (Mad Max, 1979) (y secuelas) o 1997: Rescate en Nueva York (Escape from New York, 1981). Neil Marshall, uno de los pocos cineastas modernos auténticamente enclavado en la Serie B pura, ha creado una carta de amor a ese espíritu perpetrando una suerte de remake estilizado, pasional y desvergonzado de esas películas que debieron marcar a fuego sus años mozos.
Doomsday no es otra cosa que un remix de los mejores momentos de los grandes mitos de esa ci-fi postapocalíptica. Un retal de clásicos básicos tejido con la tela de la nostalgia, con tanto cariño y cuidado que prácticamente cada plano de la película tiene alguna referencia explícita en su diseño de producción o vestuario. La intención de Marshall es cristalina. El hilo argumental de la cinta es tan pobre como trivial para el espectador. Sin embargo, hay una puesta en escena espectacular e hiperbólica para presentar ese sencillo menú de la mejor manera posible. Todos los movimientos de cámara están estilizados hasta el extremo. Los efectos especiales son espectaculares y la acción soberbiamente ejecutada. En su empeño por perseguir el hálito nostálgico de aquel cine tan tangible, Doomsday presenta una fisicidad perpetua, que evita los efectos generados por ordenador en pos de una violencia más realista. El problema de mezclar con tanta desfachatez tantos referentes cinematográficos es que la gracia no va más allá de la simple adoración. El guión es demasiado endeble como para aportar un mínimo de novedad al asunto. Es probable que alguien no familiarizado con el subgénero encuentre la película poco más que un festín irracional de acción y gore visceral. Y ahí radica la inutilidad de la propuesta. La amalgama de situaciones comunes es completamente heterogénea y tanto podemos estar viendo una cinta de John Carpenter para pasar de un salto a Conan el bárbaro (Conan The Barbarian, 1982), habiendo visitado a los Warriors (The Warriors, 1979) de Walter Hill a ritmo de 28 días después (28 Days Later, 2002). Y es que Marshall no es ningún Tarantino. Ni siquiera se asemeja un Robert Rodríguez. Su criatura deja un buen sabor de boca al aficionado pero deja a la luz su falta de ambición como autor. Y, si bien se dibuja una pasión encomiable por un tipo de cine que sin duda el director adora como espectador, no es difícil atisbar sus carencias artísticas en su proceso creativo. Con todo, Doomsday resulta una obra curiosa, ya que pese a utilizar técnicas de montaje modernas y dinámicas videocliperas, exhala un aroma a otro tipo de cine del que puebla las multisalas. Su celebración de la violencia revela un entretenimiento que no rehuye la brutalidad. El espíritu juvenil del relato lo entronca perfectamente con los comics británicos de la serie 2000 A. D., donde se podían seguir las aventuras de personajes como Juez Dredd o Strotium Dog con un tono hiperviolento y socarrón que seguro que llenó más de una tarde del joven Marshall. Entendido así, Doomsday es un resumen ejemplar de ese tipo de historietas, pero lleva como lastre una indecisión tonal que despista sobre las intenciones de la cinta. Esta se toma en ocasiones demasiado en serio a sí misma mientras que la locura que albergan sus fotogramas invitan al disfrute desprejuiciado y sin complejos de una película convertida en caricatura de otras, mejores o peores, pero mucho más auténticas. Una delicia o un intento fallido, pero suficiente para complacer al que no vaya buscando más que hora y media de diversión tan ligera como salvaje.

1 Comments:

Blogger Peibolster said...

Me pareció muy buena, serie B hecha con amor al género. Me agrada tu blog.

Pásate por el mío.

Pablo Rodríguez aka Peibolster, colaborador en Muchocine

9:16 p. m.  

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